Feb 13

Una historia basada en hechos reales sucedida en el país Colmbia

Recibo casi todos los días historias y anécdotas de amigos que siguen este blog. pero esta en especial me dejó frío y ejemplifica perfectamente un drama de miles de familias en sur-América, desamparadas por algunos gobiernos en la tarea de sacar a sus hijos adelante cuando han caído en un vicio que destruye el alama y el cuerpo. Con autorización de su autora, la publico en el blog, sin más edición que la reserva de identidad (para proteger su intimidad) y con la esperanza de que mucha gente que pueda ayudarnos escriba y nos dé a todos una luz sobre cuál es el camino. Apelo a la sensibilidad y buen corazón de los lectores de este blog. Apelo a ustedes, blogueros de Cubava y demás internautas del mundo:

Le escribo motivada por la tristeza, la angustia y la desesperación. Más que una denuncia o demanda, esto es un simple desahogo. Soy la menor de 6 hermanos, tengo 10 sobrinos, así que ostento con mucho placer el titulo de la tía, la soltera.

He aprendido que la vida de mis hermanos y la de sus hijos, es su vida, que viven cumpliendo su destino, a su modo y aunque ganas no me faltan de ser la transformadora de su realidad, sé que por respeto no puedo intervenir.

Pero hay una situación que es demasiado dolorosa, en la que quisiera tener todo para ayudar, pero no lo tengo. Se trata de Ricardo, el sobrino número dos. El hijo mayor de mi hna. mayor. Tiene 19 años y está completamente sumido en el drama de las drogas. Él siempre fue un niño diferente, silencioso. Cuando sus padres se separaron él decidió quedarse con su papá, un alcohólico. Tenía 15 años, y desde entonces, al parecer, conoció las drogas.

Es una historia más dirá usted, como tantos jóvenes a los que las falta de oportunidades les arrastra los sueños hasta que llegan a la mentira de las drogas.

A los 17 años, él pidió ayuda. Mi hermana en ese momento contaba con un almacén así que hizo todo lo posible. Lo afilió a una Eps (Son las entidades responsables de la afiliación y registro de los afiliados al sistema de la regularidad social en Colombia) con la esperanza de que le dieran tratamiento. Pero sabía Usted que ni tutelando las Eps dan este tratamiento?

Acudió a la red de salud publica. Lo internaron en el hospital psiquiatrico de Cali- el escalofriante San Isidro- una de las experiencia más duras de mi vida fue ir a verlo a ese lugar. Allí le diagnosticaron que además de la adicción tenía “esquizofrenia indiferenciada” (vaya uno a saber que significa). Como pudo, mi hna. consiguió asesoría de buen psiquiatra en Cali, que lo atendió un par de veces y lo medicó para la esquizofrenia. También le ayudó a gestionar una especie de descuento con la farmacéutica para que no le faltara el medicamento, que es muy costoso. Esforzándose aún más lo internaron en un centro de rehabilitación, el más económico que encontraron, una finca en el Cauca. Allí estuvo por 13 meses. Era otro, se veía muy recuperado físicamente. Lo sacaron porque mi hna. perdió su almacén y ya no tenia como pagar. Él salió, de nuevo a la vida y al mundo, donde nada había cambiado, donde las razones por las que consumía seguían ahí. Las limitaciones económicas, la carencia de oportunidades para estudiar etc… consiguió un empleo y con el primer sueldo, volvió a meter.

Consecuencia clara de no terminar el tratamiento (que dicen debe ser mínimo de 3 años!), de no tener por lo menos la oportunidad de un seguimiento médico…nada.

Esto es tan triste, ver como una vida se va perdiendo de a poco, por no tener plata. Porque el sistema de salud pública no ofrece opciones. Mi hna. no tiene empleo, no puede pagar una Eps y menos el tratamiento que sostuvo por mas de 13 meses. (con el padre no cuentan, es un alcohólico, maltratador). Mi hna. vela además por mi sobrina Cristina de 16 años.

Ha buscado ayuda, ha tocado puertas. Ayer me indigné tanto cuando me contó lo que le dice una “psicóloga” a la que va en el hospital público: “hay centros muy buenos…pero cobran más de 500 mil…el de los curas xxx es el mejor… pero solo reciben menores de 17 años”!!. No entiendo como una profesional le dice eso a una madre desesperada, le cierran y le cierran opciones. Le dicen que lo único que pude hacer es internarlo, pero no le dan opciones, nada, ni medicina, ni tratamiento. Y él está peor que antes, vendió sus cosas, se han empezado a perder pequeños objetos de la casa…es agresivo. Mi hna. solo tiene su amor de madre para enfrentar esta situación, pero no es suficiente, necesita ayuda. Y nosotros, su familia estamos iguales, no sabemos, no somos profesionales en ese tema para indicarle el tratamiento adecuado y no contamos con los recursos económicos para ayudarle. Las vecinas la compadecen, las más osadas le dicen que lo eche de la casa…

Gustavo, ¿a usted le parece justo que este sea el viacrucis de miles de madres colombianas ante un sistema de salud indolente? Eso sin profundizar en las razones que llevan a que nuestros jóvenes se pierdan cada vez más en las drogas, en el único camino posible para los jóvenes sin oportunidades y sin sueños que tiene nuestro país. Todos esto pasa en Palmira, yo vivo desde hace muchos años en Bogotá y cuando voy, siento esa desesperanza, esa desazón de todos los jóvenes. Las niñas se embarazan, los jóvenes duermen hasta tarde… no se quejan, no pelean…nada- Sólo están en la inercia. Si uno les habla de la universidad, voltean la cara y se ríen “con que plata” y en voz más baja “pa lo mucho que le ha servido a usted…vea, no tiene ni carro”.

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