Un día me dijiste que todo se había terminado, que lo único que quedaba en tu mente eran las secuelas de un amor que ya no existía y en ese momento no sabía que era lo que tenía que hacer, si tenía que dejarte ir, si tenía que llorarte y seguir luchando o si tenía que solo darme la vuelta para comenzar una vida sin ti. No sabía que el momento de tu partida llegaría pronto y es por eso que me llega de sorpresa, pero algo me dijo en mi corazón que tenía que seguir mi camino, que te dejará ir y que aunque me costará días en olvidarte y seguir respirando sin el amor que un día me prometiste tendría que hacerlo porque era lo mejor. Supe que el día en que te acercaste a mí, tan seria intentando tomar mis manos con delicadeza me dirías que todo se había terminado, que intentabas hacerme entender que te irías… y te fuiste.
El día en que te fuiste comprendía que las cosas tenían que pasar de esa manera, que no habría algo que te hiciera cambiar de opinión porque tu decisión habías tomado. Yo sabía que esa decisión la tomabas por algo más importante que yo, eso fue lo que me dio la fuerza para aceptar tu decisión y dejarte ir. Lo hice, te deje ir y cada día de mi vida después de ese día intenté ser fuerte no recordarte, ignorar todas esas cosas que me hicieran regresar a aquellos día y seguir mi propio camino, demostrarle al mundo entero que estábamos equivocados que yo podría seguir mi vida sin tenerte cerca de mí.




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